Los Accidentes

¿Mensajeros del inconciente?

Por Cristina Meyrialle


..."Dieciséis muertos cada veinticuatro horas. Las cifras oficiales dicen que 6000 argentinos mueren cada año por accidentes de tránsito, que son casi 100.000 los que quedan gravemente heridos y 250.000 con lesiones menores. Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte para los argentinos de hasta treinta y cinco años"....

    Así dicen las estadísticas publicadas en los matutinos de nuestra agitada ciudad, imponiendo números que están más allá del alcance de nuestra imaginación. La violencia toma formas escalofriantes sobre el fin de este milenio. Guerras fuera de control, crímenes en manos de potentes organizaciones delictivas, y otra forma de violencia... tal vez con calidad de privada, a veces incluso secreta, pero no por ello menos descontrolada: los accidentes.

    Los accidentes automovilísticos son una de las formas de esta violencia, y a ellos debemos agregar los accidentes laborales y los domésticos, no menos importantes en calidad o cantidad que los primeros. Bien saben de esto las guardias hospitalarias y los servicios médicos de urgencia en general.

    Sigmund Freud el maestro del Psicoanálisis postuló la existencia de contenidos inconscientes reprimidos capaces de producir síntomas, es decir efectos. Desde entonces, la psicología tuvo oportunidad de enfocar las circunstancias de la vida de los seres humanos desde una óptica diferente. Uno de los tantos elementos de la conducta estudiados por Freud fueron los actos fallidos; aquellos errores, equivocaciones u olvidos que parecen ser accidentales y que, sin embargo, parecieran estar dotados de un sentido que se halla oculto. Los accidentes para el psicoanálisis, no son sino una variedad dentro los actos fallidos. La investigación psicológica demuestra que parecen estar gobernados por una intención, y que alcanzan muchas veces su meta con una seguridad y certeza de la que podrían enorgullecerse los movimientos voluntarios. Obviamente estas reflexiones invalidan la suposición de que los accidentes se deben a "imprudencias".

    También podemos homologar los accidentes con los sueños, mensajeros del inconsciente que, como señalara Jung, son mensajes simbólicos que van contando de emociones, pensamientos y conocimientos escondidos en un enorme "inconsciente colectivo" que no solo alberga lo reprimido, sino también la sabiduría de la vasta experiencia de la humanidad.

    Ahora bien, ¿cual es el mensaje oculto de un accidente? Jung señala que los sueños nos traen "la otra cara" la opuesta a la actitud consciente como en una actividad reguladora, una compensación. Podríamos decir entonces por extensión, que los accidentes representan los aspectos oscuros de la personalidad, lo inconsciente, lo no dicho, hasta lo no pensado, que aparecen como un abrupto retorno de lo reprimido, exigiendo de alguna manera su reconocimiento.

    El hombre ha interpretado los accidentes a lo largo de la historia, como designio o castigo de los dioses. Desde la mirada del psicólogo sin embargo, el accidente aparece como implicando subjetivamente a quien lo padece. Se trata ahora de un conflicto interno, el hombre es en realidad el autor y actor del guión -inconsciente- de su vida y de los acontecimientos que en ella se van desarrollando.

    Los accidentes parecen llevar consigo contenidos relativos a ese guión, que necesitamos decodificar con profundidad y detalle en cada caso, para legitimar esa parte "en sombra".

    Hay accidentes por ejemplo que expresan un doloroso sentimiento inconsciente de culpabilidad. Muchos hombres, acuciados por una instancia crítica interna muy poderosa, que no entiende de razones ni atenuantes, son víctimas de terribles castigos "buscados" por supuesto de manera no intencional. Algunos accidentes nos sugieren incluso, la idea de un intento involuntario de suicidio. En la terminología psicológica se los ha llamado "microsuicidios" y son tan comunes en los adultos como en los niños. En estos casos, las personas suelen pensar que se han conducido de un modo indigno y que merecen ser castigadas.

    Jorge no hablaba del tema. Ezequiel había sido derivado a un instituto de rehabilitación para jóvenes drogadictos. El diálogo entre ellos siempre había sido escaso, o quizás nulo. El era un hombre de pocas palabras al igual que su hijo. Un muro de silencio escondía un profundo dolor. Tal vez si hubieran hablado un poco más. Si le hubiera podido decir lo mucho que lo quería.....si le hubiera pedido perdón por sus ausencias... Pero ya era tarde.. Se subió a esa bendita escalera. Había que cambiar la bombita del farol.. En el último peldaño simplemente resbaló, y sin poder aferrarse a nada, cayó pesadamente sobre la dura y apretada tierra del jardín.....Cuatro costillas rotas, fractura de fémur y contusión cerebral.....

    Una de las conclusiones de las investigaciones realizadas por los accidentólogos, observa la aparición de accidentes en momentos en que el individuo está intentando un cambio vital de importancia. Estas situaciones suelen presentarse como encrucijadas en la vida. La ambivalencia se presenta mostrando un deseo de avanzar y crecer, paralelo al miedo que despierta la situación nueva y desconocida. La persona suele quedar paralizada, desea cambiar, lo necesita, pero tiene dificultad para dejar aquello que hasta ahora fue bueno y satisfactorio para ella.

    Claudia estaba feliz, había podido finalmente alquilar ese departamento tan soñado. A los 21 años, creía estar preparada para irse a vivir sola. Era chiquito, pero qué mas necesitaba para ella sola. La primera noche fue difícil, le costó conciliar el sueño, escuchaba ruidos acechantes, si hasta parecía que alguien estaba tratando de abrir la puerta de calle, aunque se trataba simplemente del vecino de al lado entrando a su propia casa. Con el pasar de los días se fue acostumbrando... Una semana después, fue una noche, en que había salido con Marina su mejor amiga. Habían ido a bailar a un boliche. Fue en el momento de volver, al intentar abrir la puerta cuando se dió cuenta. Se había olvidado las llaves. Habían quedado sobre la cama. En ese momento pensó que como se trataba de un primer piso, y había una reja lindante con la casa de al lado, no sería tan difícil trepar y llegar al balcón de su departamento. Claudia no logró su cometido, fue atendida por dos personas que pasaban en ese momento, fractura doble en la pierna derecha. No hubo mas remedio que volver por tres meses a la casa de sus padres. Inmovilizada en su silla de ruedas, necesitaba ser cuidada casi como un niño.

    La observación nos muestra que los accidentes también ocurren cuando intentamos desprendernos de relaciones de gran dependencia. Los accidentes parecen ser entonces una dramatización de la necesidad de "romper el cascarón".

    Ya sea que interpretemos los accidentes como un intento de resolución de un conflicto que no puede procesarse conscientemente, o como autocastigo, o bien como un intento de suicido enmascarado, en cualquiera de las opciones se hace evidente la dificultad del ser humano para aceptar en su conciencia situaciones ambiguas, conflictivas, frustrantes o dolorosas, de aceptar aquello que ha quedado "en sombra". El inconsciente se expresa con un mensaje que pocas veces es escuchado. En ocasiones, la persona muere y son entonces los deudos quienes se convierten entestigos del mudo relato.

    Muchos accidentes son como en el caso de los sueños, expresión de problemas de la humanidad que se repiten una y otra vez a lo largo de la historia, y que afectan a toda la colectividad. Es el caso de los accidentes de involucran a gran cantidad de personas. Nuestra tarea es siempre la de desentrañar su significado.

    Otros accidentes pueden tener un carácter profético ya que se adelantan en el tiempo a situaciones que surgirán en la vida del sujeto mas adelante. Por ejemplo, no es extraño que un accidente se produzca poco tiempo antes de que una persona desarrolle una grave enfermedad o que sufra una crisis de pareja, o una bancarrota. El comentario popular frente a estos hechos es "Pobre, que mala suerte, le pasa todo junto..."

    ¿Es posible prevenir los accidentes? Prevenir sería transformar el accidente en comprensión. Esto lamentablemente, sólo se logra, eventualmente, después del hecho consumado. Y normalmente necesita ayuda de un profesional. Podemos prevenir tal vez posteriores accidentes en una misma persona, pero estamos inermes frente al resto de los casos. Es imprescindible luchar por la prevención pero improbable concretarla, mientras no cambie la estructura de fondo de una cultura que rechaza de la conciencia aquellos afectos y pensamientos que producen conflicto y dolor y que interpreta los mensajes del inconsciente como meros azarosos"accidentes".

BIBLIOGRAFIA

GRANEL, Julio

"INVESTIGACIONES PSICOANALITICAS EN ACCIDENTADOS" Trabajo presentado en el XVIII Congreso Latino Americano de Psicoanálisis. Río de Janeiro 1990.

"Correlaciones genéticas entre el accidentarse, las situaciones de cambio y el narcisismo" Revista Nº 1 de CIPEA, Centro de investigaciones psicológicas para el estudio de la investigación de accidentes. Buenos Aires, 1987.

GRANEL, Julio y otros, " Encrucijadas en el proceso de separación-individuación. Su relación con el accidentarse". Revista Nº 1 de CIPEA, Centro de investigaciones psicológicas para el estudio de la investigación de accidentes. Buenos Aires, 1987.

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