Uno de los aspectos más complejos y menos desarrollados en el ámbito de la Astrología es el de la devolución del material astrológico al consultante. Intentaré en este trabajo hacer una síntesis de algunos conceptos que indudablemente necesitan y merecen ser desarrollados con mayor profundidad.
Cuando estudiamos Astrología, aprendemos a interpretar una carta, a dar sentido a ese complejo conjunto de datos que, como sabemos, tienen un orden y una dinámica propia. Aprendemos los ritmos del zodíaco, la danza eterna y circular de los astros y sus consecuencias en nuestra vida diaria como también su traducción en crisis vitales. Para ello nos familiarizamos con el lenguaje astrológico, que nos sirve también para compartir con nuestros pares nuestros hallazgos, así como las dudas y las incertidumbres que plantea una carta. Pero éste es, sin duda, un lenguaje hermético que sólo es comprendido dentro de un grupo de "iniciados" en esta antigua sabiduría.
Es por esto que necesitamos desarrollar el arte de transmitir al consultante, de una manera sencilla y operativa, lo que hemos descubierto en su carta. Nuestra tarea es oficiar de traductores hábiles del lenguaje simbólico de la astrología al lenguaje cotidiano. Acercar el conocimiento de una manera que no sea simplemente el despliegue de una oscura y mágica sabiduría de nuestra parte, sino otorgando a ese relato el valor de un "mapa de ruta", una información sobre sí mismo y sus circunstancias, que echen algo de luz en la confusión e incertidumbre que habitualmente invade la vida de los seres humanos.
Sin duda la Psicología Profunda y la Astrología confluyen y se enriquecen mutuamente; los aportes son infinitos de uno y otro lado. Este trabajo intenta aportar algunos elementos psicológicos que surgen de mi experiencia como psicóloga, en mi tarea como psicoanalista y particularmente la labor que he realizado en el campo del psicodiagnóstico. La posibilidad de integrar lo aprendido en ese ámbito con las exigencias que planteaba la devolución de la carta natal, dieron lugar a esta síntesis.
A lo largo de los años dentro de la tarea de psicodiagnóstico, aprendí -cometiendo en el camino muchos errores- la importancia del qué, del cómo y del cuánto decir al paciente. Cuando comencé a trabajar con consultas astrológicas apliqué toda mi experiencia psicológica previa en esta nueva tarea descubriendo como podía complementar una con la otra.
Quisiera acercarles a través de este material el resultado de este encuentro. Si bien es cierto que cada ser humano es un caso único y requiere por lo tanto un análisis particular para la devolución de su carta, también es verdad que podemos intentar establecer ciertas líneas generales para la devolución que nos permitan lograr un hilo conductor, una guía en la tarea de hacer una adecuada y "terapéutica " devolución a un consultante.
Se hace necesario hacer algunas distinciones antes de entrar de lleno en el tema de la devolución en la consulta astrológica.
Un primer punto que quisiera aclarar es la diferencia que existe entre la labor astrológica y la labor psicoterapéutica. Hacer una devolución astrológica no significa hacer psicoterapia, aunque el beneficio final de la tarea sea altamente terapéutico. El rol del astrólogo se ha hecho muy ambiguo en los últimos años. Históricamente y hasta no hace mucho, su función era casi exclusivamente predictiva, sumada a consejos o advertencias con respecto a la importancia de abstenerse de realizar ciertas cosas, o bien el estímulo para avanzar en determinada dirección en la vida.
En la actualidad, la Astrología Psicológica, la Psicología Astrológica o la Astropsicología (creo que todos estos términos tienen el mismo significado), abren un vasto y profundo campo de investigación y acción. Sin embargo, según mi entender, es necesario delimitar el campo de acción. La Psicoterapia -rama de la Psicología-, es una ciencia y también un arte que toma para su desarrollo muchos años de entrenamiento y de formación específica. Exige además por parte del terapeuta la necesidad de un profundo autoconocimiento que normalmente surge de su psicoterapia personal. Lamentablemente la actual cultura "light" imprime su sello también en este ámbito y muchas personas carentes de dicho entrenamiento se sumergen (creo que ingenuamente), en la dura, difícil y peligrosa tarea de hacer psicoterapia.
La Astrología por su parte, es un conocimiento y una ciencia -aunque no tan claramente reconocida-, tanto o mas difícil que la Psicoterapia y que en algún punto, se halla profundamente emparentada con ésta. Pero ser astrólogo no exige ni posibilita la función de psicoterapeuta. Se da el caso de profesionales que han realizado su formación en ambas carreras, como en el caso de Liz Green, Richard Idemon, algunos colegas, o de quien les escribe. Pero todavía estos casos son minoría.
Esta discriminación entre psicoterapeuta y astrólogo no apunta simplemente a plantear un tema ético o legal en todo caso, sino que según mi experiencia, las personas que realizan una tarea terapéutica sin la adecuada formación de una carrera universitaria, o del necesario entrenamiento, supervisión y el análisis personal", terminan generalmente perjudicados, sometidas a altos niveles de estrés, "quemados" por la tarea; además por supuesto de haber producido con o sin intención, daño a sus consultantes.
Un segundo límite está relacionado con el "arquetipo del adivino". Generalmente el consultante proyecta en nosotros -entre otras cosas- el arquetipo del mago o del adivino (padre o madre omnipotente), que "desde afuera" y en una escena en donde él ocupa un lugar pasivo, le leerá su futuro y le otorgará la solución a sus problemas.
Robert Hand en su libro "Planets in Transit" señala, ..... el horóscopo se convierte en un símbolo de nuestras intenciones, no en un registro de lo que vaya a sucedernos.... Sin embargo, sin duda alguna, el consultante espera escuchar un vaticinio certero y positivo de su futuro.
Los seres humanos solemos tener una gran dificultad para hacernos cargo de nuestra propia vida, de nuestras limitaciones y de aquellas situaciones emocionales que están aún sin resolver. La "proyección" es uno de los mecanismos de defensa preferidos por el psiquismo para desembarazarse de la incómoda sensación de incertidumbre, desorientación y dolor. Las personas suelen sentir y pensar cosas como..." Alguien tiene la culpa de lo que me pasa, y otro (distinto de mí) tendrá el poder suficiente (del que yo carezco) para predecir mi futuro y darme así la solución a mis problemas"....
Es en esas circunstancias que los astrólogos nos vemos estimulados a ensayar soluciones rápidas (predicciones), satisfaciendo de esa forma al consultante y también a nuestro ego narcisista y omnipotente, que imagina por un instante ser Merlín redivivo.
Según lo dicho queda claro que no es sencilla la tarea de devolverle a cada uno lo proyectado; la responsabilidad de su vida, de sus conflictos y de su dolor. La primera tarea que nos atañe a los profesionales es renunciar a nuestra omnipotencia y a los arquetipos con ella asociados que han sido proyectado en nosotros. Como dice Eugenio Carutti -en sus clases de 4º año-, hablando de "la sombra del astrólogo"
...Lo mas superficial que aflora de la astrología es un "arte adivinatorio".....los atributos que le da al adivino son el poder, la excepcionalidad, y el encantamiento.....es decir enseguida aparecen Plutón, y Urano bajo una aureola mágica neptuniana, los tres en sus niveles mas primarios......este es un lugar que da una identidad muy fuerte...es ideal para personas que no saben muy bien qué hacer con sus vidas ni quiénes son, ya que de esta manera adquieren una identidad muy poderosa y en algunos ambientes significativas....
Si somos capaces transmutar nuestra plutoniana fantasía de poder y control, y logramos descender "al llano" , estamos en condiciones de establecer un mano a mano con el cliente, encontrando tal vez la manera de acercarle una serie de conocimientos y herramientas que -llegado el caso, si él quiere y puede-, podrían convertirse en elementos que le permitan hacerse cargo de sí mismo.
Una de las estrategias que utilizo en la práctica privada para desmitificar la fantasía del adivino es comenzar el contacto con el consultante aclarando que no hago astrología predictiva, sino que realizo un estudio de personalidad, del momento evolutivo y de las crisis vitales que plantea la persona y que reinterpreto desde la lectura de la carta.
Según mi opinión la función del astrólogo es la de informar esencialmente al consultante de:
"Cuáles son sus potenciales psicológicos y las variantes constructivas o destructivas de esas energías que caracterizan su carta natal, dentro del subyacente orden rítmico de la misma. Apoyándose para ello en todas los indicadores simbólicos que la carta provee asociados con el pulso cíclico de la carta, y sustancialmente en relación con la historia vital del consultante".
Trabajar sobre esta premisa permitiría que el resultado de una devolución tenga un resultado secundariamente terapéutico, es decir como consecuencia de una devolución astrológica adecuada. En esta postura, el astrólogo no interpreta, ni hace predicciones.
La premisa para poder hacer una "buena devolución" se basa en tener incorporada una buena devolución interna de la propia carta. Esta es una devolución dinámica, activa y permanente, que implica la autoobservación y reflexión sobre mí mismo y su representante objetivo y simbólico que es mi radix. Esto implica no sólo la información sobre mí mismo, sino la elaboración que he hecho de esos aspectos.
Estos elementos tienen que ver con la ética. Quisiera por ello tomar una frase de Stephen R. Covey (en "Los siete hábitos de las personas altamente efectivas") quien define la ética del carácter como la suma de:"honestidad, integridad, humildad, fidelidad, justicia, paciencia y valentía". Quienes trabajamos al servicio de otras personas necesitamos desarrollar estas virtudes.
Sin duda un astrólogo que ha estudiado profundamente una carta puede decirle al consultante "muchas cosas". Ahora bien, es operativo, es útil, es terapéutico decir "todo" lo que uno ve? Podemos llegar a desagotar toda la información sobre la persona en un afán de dejarlo conforme, o de mostrarle cuánto sabemos o cuánto hemos adivinado de su vida. Le sirve esto al consultante?
El ejemplo mas burdo es el de aquellos astrólogos (seguramente ninguno de los que lee este artículo), que vaticinan el día de la muerte de su entrevistado, generando normalmente un estado de profunda ansiedad y temor o bien una defensiva negación. Es útil esta actitud?
En el campo de la Psicoterapia desarrollamos un concepto que tiene que ver con sostener la esperanza, y hablamos entonces de la "interpretación con salida".
Ejemplo de esto y llevado al campo de la astrología , significa que no es de mucha utilidad decirle a una persona todos las dificultades que puede traerle tener un Sol en casa XII, o hablarle de las limitaciones, de los enemigos ocultos,......etc, sin mostrarle los aspectos positivos del Sol en XII, aunque ella aún no los haya desarrollado. De nada sirve mostrar las dificultades aparejadas a una cuadratura Marte/Plutón, sin aportar la potencial salida que tiene y cómo, con trabajo suficiente, puede adquirir las características de un aspecto blando con toda su potencia y riqueza.
En Psicología también decimos que es importante acompasar al paciente. Es decir aportarle la información que esté lo mas cercana posible a lo que él ya conoce de sí mismo. Cuando le hablamos de cosas que están demasiado lejanas (disociadas, o reprimidas), incrementamos la natural resistencia a integrar ese aspecto de la personalidad. Y al aumentar la defensa, aumentamos "la sombra" del consultante.
En el momento de la devolución uno de los puntos centrales sobre el cual gira todo nuestro trabajo es el "Quién soy". Los seres humanos estamos tan distorsionados debido a nuestra necesidad de ser aceptados y queridos por el entorno (padres, familia, pareja, sociedad) que raramente sabemos quienes somos y qué queremos de la vida. Partes muy importantes de nosotros mismos han quedado "en sombra", siguiendo las definiciones de C. Jung. Nos hemos ido alejando paulatinamente de nuestra autenticidad, de nosotros mismos. Vivimos entonces enajenados (en lo ajeno) . Es por esto que debemos ser muy cuidadosos en la devolución de la carta y seguir muy de cerca la información que el consultante nos ha dado del conocimiento que tiene de sí mismo, de lo contrario nos encontraremos hablándole de un extraño, de alguien que no conoce. Y cuando intentemos presentarle a ese extraño que tal vez ha tomado los ropajes de sus seres amados u odiados, también necesitamos ser cuidadosos y respetuosos.
Apoyándome tanto en la carta natal, como en la historia del consultante, acostumbro trabajar en primer lugar sobre los aspectos positivos y constructivos de la personalidad y la vida del consultante, para que tenga claro lo que tiene en su "Haber" y luego en un segundo momento, trabajo con sus zonas de dificultad, para mostrarle cuál es su "Talón de Aquiles" , sus partes infantiles, las menos desarrolladas, para que conozca aquello que necesita trabajar y fortalecer en su personalidad.
Soy con el consultante franca y directa (no intento "dorarle la píldora") en lo que respecta a su sombra . Pero creo debemos encontrar las palabras adecuadas para describir esa sombra, iluminarla sin producir "sentimientos de culpa" en quien nos consulta, pero al mismo tiempo sin alejarla de la verdad. Una verdad que necesita conocer para recobrar el equilibrio y el dominio sobre sí mismo.
Los aspectos sanos o adultos de la personalidad, es decir los elementos desarrollados conscientemente, están al servicio de la personalidad y neutralizan los aspectos infantiles, primitivos o destructivos de la emocionalidad. Esto último es una parte de lo que conocemos como la sombra de la personalidad y que algunas veces se traduce en situaciones perjudiciales hacia el individuo mismo o hacia su entorno.
Sin embargo sabemos también que la sombra no sólo es "lo oscuro" en el sentido de lo que no deseamos ver, lo rechazado por que nos avergüenza, sino que implica una gran parte de nuestro potencial positivo y creativo. Esto último es una información importante para acercar al consultante. Son como alhajas guardadas en la caja fuerte de un banco, a veces una herencia, de la que no tenemos noticias.
Cuando hablamos de los aspectos mas difíciles de la carta, aquellos que a los mismos astrólogos nos producen angustia y una sensación de sin salida, recurro a explicar los distintos niveles que puede tener una energía presente en una carta. En efecto, una conjunción Marte-Urano-Plutón, puede expresarse en la forma de un torturador, un golpeador, un carnicero, o un cirujano (u otras indefinidas formas). La idea de que es posible una alquimia, la transformación y el desarrollo como consecuencia de la aceptación y el trabajo perseverante sobre esas zonas, nos permite salir de un determinismo estereotipado. Doy ejemplos claros de qué es lo que se puede hacer con esa energía, la forma en que se puede transmutar o sublimar como diría el psicoanálisis.
Llegado el momento de hablar de tránsitos y progresiones hago hincapié en las crisis provocadas por los transpersonales como oportunidades de cambio y crecimiento. Así como también los aportes de los tránsitos de Júpiter y Saturno o del ciclo de Sol/Luna Progresados.
Sabemos que las crisis son etapas de la vida a veces muy difíciles de enfrentar. Sin embargo, como dice C Jung, "El significado nos hace soportables muchas cosas". Seguramente el dolor de las crisis se resignifica cuando acercamos al consultante el contenido y valor de la misma. La importancia de esas crisis para poder romper o disolver estructuras cristalizadas de la personalidad. Aquellas defensas que hemos ido levantando desde muy temprano en la vida para protegernos del dolor, la fragilidad y la indefensión. Sacarnos aquellas "armaduras" no es tarea sencilla ni está exenta de dolor. Sin embargo sabemos son el momento de oportunidad para dichos cambios.
Como señala Howard Sasportas (en los Dioses del Cambio):
"...cada uno de nosotros está en un proceso continuo de manifestación y desarrollo....los tránsitos y las progresiones nos enseñan cuáles son los designios que el Sí mismo-o Ser- mas profundo (es parte que guía o va graduando nuestra evolución) nos ofrece como meta en cualquier momento de nuestra evolución. El sí mismo nuclear va activando diferentes aspectos de la psique y de la carta según cuál sea el objetivo que hay que alcanzar en cada fase determinada del desarrollo."
Uno de los mayores desafíos para un astrólogo es transmitir al consultante la información en palabras sencillas, que nos permitan transmitir lo que estamos viendo y comprendiendo en el vasto lenguaje de los símbolos astrológicos. Utilizar el idioma astrológico no es aconsejable, porque damos por sobrentendidas muchas cosas. Es algo así como cuando los médicos dan un informe al paciente o a su familia utilizando lenguaje médico. Es una estrategia de protección frente a la ansiedad que genera dar esa información al otro. Lo mismo sucede en el ámbito de la psicología y en este caso de la astrología. También es cierto que he conocido astrólogos que no utilizan el lenguaje astrológico en la devolución y son totalmente oscuros en su explicación.
De todos modos insistiría en la utilización de palabras sencillas, entrelazando los contenidos de la carta y los movimientos cíclicos, con lo que sabemos a través del consultante de su historia y su momento vital actual.
Existe la posibilidad de incorporar además cuentos, metáforas y relatos mitológicos ilustrativos que den cuenta de las situaciones planteadas en una carta natal.
Un ejemplo de esto puede ser el caso de una joven consultante con inhibiciones sexuales que presenta una cuadratura Luna/Venus, a la cual podemos aportarle el cuento de Blanca Nieves como metáfora de la tensión entre la hija que se hace mujer y la madre angustiada por el crecimiento. Cuando utilizo estas metáforas no olvido acentuar el hecho de que esto es algo que se desarrolla en la "fantasía" de las personas., que no corresponde al mundo real.
Utilizo también en algunas oportunidades, cuando en la carta aparecen gráficos claros como un stellium, u oposiciones para graficar acumulaciones de energía o tensiones internas de la carta. Puedo decirle por ejemplo: observe cuánta energía de acción y cuánta necesidad de salir al mundo y de mostrarse tiene ud, señalando gráficamente al mismo tiempo un stellium formado por varios planetas en un signo de fuego.
A esto debemos agregar la importancia del tono y la inflexión de voz que usamos al expresar estos términos.
Quisiera incluir también en este contexto, la importancia del humor, en el sentido de que muchas veces contenidos difíciles de una carta pueden ser expresados en un contexto de cierta complicidad en el que podemos llegar a sonreír sanamente junto con el consultante de un aspecto complejo de su carta.
La frase, Ud está aquí, que he elegido para titular este trabajo, significa que los consejeros astrológicos somos para el consultante como compañeros de ruta, que podemos acercar a quien lleva el volante de su propio vehículo, una idea aproximada de dónde se encuentra en un mapa que muestra los caminos posibles en la vida de cada uno. Esto puede hacer mas sencilla la búsqueda, aunque debemos tener presente que siempre es el consultante el que conduce. Y también es el consultante el que decide sobre su mapa de ruta. Este acompañamiento puede dar significado y advertir como una señal caminera la presencia de una curva peligrosa o de un precipicio, o bien ayudar a encontrar la salida cuando nos encontramos en una encrucijada.
Usted , significa el momento en que le mostramos a consultante cuál es su auténtico Yo en sus aspectos de luz y sombra. (Quién soy). Está, que significa que se trata de un proceso y no de una situación estática. Es un verbo y como tal significa acción, es un presente, con un pasado y un futuro implícitos. Aquí , significa el momento en que mostramos las circunstancias que se han movilizado en este presente transitorio. El aquí y ahora del proceso.
Concluyamos con las palabras de Robert Hand en Los Símbolos del Horóscopo":
"...Todos los sistemas de adivinación, incluida la Astrología, tienen en realidad el mismo propósito: descubrir dónde se encuentra cada cual dentro del propio universo..."
Sin embargo, hay algo de "la misión" o "del sentido de la propia vida", que sólo puede aportarlo uno mismo. Es un camino trascendente, esa vocación especial que nos caracteriza y nos hace únicos. Nosotros podemos acercar al consultante la forma simbólica que tiene su misión, pero no podemos "fabricarla" para él. Esto es lo que nos hace simple y realmente "compañeros de ruta" que señalando el mapa le dice "Usted está aquí..."
Garma, Ángel:
"El Psicoanálisis". Paidos. 1962
"El Psicoanálisis de los sueños".
Paidos
Abuchaem, Jamil: El Proceso Psicodiagnóstico
(Tomo I y II). Kargieman Bs. As. 1979.
Racker, H: Estudios Sobre Técnica
Psicoanalítica. Bs As. Paidós.
Bleger, José: La entrevista Psicológica.
Bs As.
Greene Liz:
"El Desarrollo de la Personalidad".
Ed Urano, Barcelona.
"La Dinámica del Inconsciente".
Ed Urano. Barcelona
"Relaciones Humanas". Ed Urano.
Barcelona.
"Astrología y Destino", Ed Obelisco,
España.
Zasportas, Howard: "Los Dioses
del Cambio". Ed Urano. Barcelona
Carutti, Eugenio: "Clases de IV
año", Escuela de Astrología: Casa 11.